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sábado, 21 de marzo de 2015

Carta 8 a Quijote

22 - Marzo - 2015
Estimado Quijote:
Qué inocente que eres, te dicen que mientras dormías llegó un encantador y se llevó toda tu librería y vas y te lo crees, cuando en realidad solo la tapiaron para intentar retenerte, y así protegerte.

Animamos a nuestros seres queridos a volar  -pienso, ahora, en los hijos-  porque así tiene que ser, es ley de vida. Sin embargo, cuando nuestros seres queridos son más vulnerables que otras personas por sufrir algún tipo de discapacidad  -como es tu caso, por ejemplo-  , entonces es diferente. Quizás no les retengamos a nuestro lado -eso dependerá del tipo de discapacidad que padezcan-, pero sí que velaremos más por ellos para protegerles, es lo normal.


Querido Quijote, a tí no consiguieron retenerte y volviste a salir de nuevo, esta vez acompañado de Sancho Panza. Qué grande que es Sancho Panza, ese pobre labrador que empezó siendo tu escudero por puro interés  -por las promesas que le hiciste, como la de hacerle gobernador cuando conquistaras un reino-  y al final acabó siendo tu más fiel amigo.



Estar ahí en los buenos y en los malos momentos sin esperar nada a cambio, estar ahí de corazón, sin ninguna condición, esa es la verdadera amistad. ¿Sabes?, cuando te conocí , cuando te comencé a leer -hacia el año 2001- , estaba atravesando un mal momento personal y gracias a tí, a tu compañía, logré sobrellevarlo mejor. El leerte, el versificarte, el reírme contigo y el llorar a tu lado, fue mi terapia particular, mi medicina, y siempre te estaré agradecida por ello.

Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro y tengo que confesarte que fuiste tú en aquellos momentos  mi tesoro. Como también lo serías para tu creador cuando te engendró en la soledad de aquella cárcel, mi caballero, estoy segura de ello.

Un abrazo

*Odette*

Cap. 7

Mientras Quijote dormía, _ el cura y el barbero
mandaron, como remedio, _  tapiar aquel aposento
y que luego, al despertar, _ contaran al caballero
que un encantador llegó _ y que se llevó con él
su estimada librería. _ Quijote se creyó aquello
pero al cabo de unos días, _ convencido de que era
necesaria para el mundo  _  su acción caballeresca,
al lado de Sancho Panza, _ volvió a sus devaneos.
Tras un sinfín de promesas _ que le hizo el caballero
a aquel pobre labrador, _ éste se hizo su escudero.
"No se olvide de la ínsula", _ repetíale a su dueño
el villano Sancho Panza ; _ pues su amo hizo promesa
de hacerle gobernador _ cuando conquistara un reino.
"Si tú vives y yo vivo _ muy pronto podría ser
que te coronase rey", _ díjole a su escudero
mientras caminaban juntos _ por el campo de Montiel.



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