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miércoles, 22 de abril de 2015

Carta 13 a Quijote

23 - Abril - 2015
Estimado Quijote:
Desconocemos, por ahora, lo ocurrido entre Grisóstomo y Marcela. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que él murió de amores, dicen que por culpa de la endiablada Marcela. Y de Marcela ¿qué sabemos?, pues que es un bellezón, muy amable, que tiene a todos los chicos enamorados y que en cuanto la muchacha se da cuenta de ello los manda a freír espárragos. Cosa que a ellos les sienta fatal y suelen tacharla entonces de desagradecida, y de cruel. Habrá que esperar al próximo capítulo para saber más.


Para mí existen dos tipos de belleza : una que se ve y otra que se siente. Yo prefiero ésta última -que es para mi la auténtica- porque es la que me cala dentro, la que me llega al corazón, la otra, sin embargo, es tan efímera como una pompa de jabón.

Hay personas que quizás no son guapas a simple vista, pero que me transmiten muchísimo más que un bellezón de esos que al pasar por la calle atraen todas las miradas. Esa belleza, la que me llega al corazón, es la que a mi me seduce de verdad, y un hombre que encuentro de lo más seductor es el actor Roberto Benigni  en la película "La vida es bella". Ese "Savoir faire" que tiene hacia su "princesa", hacia el hijo de ambos, y hacia la vida en general, le convierte, para mí, en un hombre irresistible, en un hombre 10.


La vida está llena de belleza y ¿sabes?, si estás abierto a sentirla sin prejuicios, te puede incluso llegar a sorprender cuando aparece de repente, sin que la esperes. Eso me ocurrió hace unos días cuando me sugirieron escuchar una pieza de música clásica. No me gusta nada la música clásica, bueno, digamos que me adormece, pero escuché el "Adagio de Albinoni", por el respeto que le tengo a la persona que me lo sugirió, y tengo que decirte que me he enamorado tanto de esta bella melodía, que la tarareo a menudo.

Es bella, lógicamente, la persona que da siempre lo mejor de sí misma, lo más bonito, así que tú, mi caballero, no tienes nada que envidiarle al irresistible Roberto Benigni, te lo aseguro.

Un abrazo

*Odette*
                                                                                      
Cap. 12

Junto a ellos llegó un mozo - que venía de la aldea
y a los cabreros contó - que un pastor había muerto.
"Su nombre era Grisóstomo - y lo que se dice de él
es que ha muerto de amores - de la endiablada Marcela".
Tras escuchar a aquel mozo, - Quijote quiso saber
qué muerto era aquél - y qué pastora aquella,
y por eso preguntó - en la reunión de cabreros
por Marcela y por Grisóstomo. - "Lo que sé es que el muerto
era un hijodalgo rico, - vecino de aquellas sierras,
que estudió en Salamanca, - que conocía la ciencia
de la luna y las estrellas - y que después de unos meses 
de vestir como escolar, - con su mejor compañero,
que se llamaba Ambrosio, - se fue a cuidar ovejas.
Dicen que se hizo pastor - para seguir a Marcela.
Marcela es una pastora - de espectacular belleza
y lo que se sabe de ella - es que a todos los mancebos
los tiene enamorados. - Y no es que ella ande suelta,
sino todo lo contrario, - ya que aunque es cortés
y amable con los pastores, - cuando ve intención en ellos
de quererla adular , - los echa de mal manera.
Esto es lo que más les duele - a los hombres que la quieren,
pues su afabilidad - y su extrema belleza
atrae los corazones - de los que están cerca de ella
y luego por su desdén - caen en el desespero
y suelen llamarla a voces - desagradecida y cruel.
Los que conocemos bien - a la hermosa Marcela
esperamos ver en qué - ha de parar su altivez
y quien será el dichoso - que vendrá a someter
esta condición terrible - y a gozar de su belleza.
Yo os aconsejo, señor, - dijo a Quijote un cabrero,
que no dejéis de hallaros - mañana a éste entierro,
porque será muy de ver". - "En cuidado me lo tengo
-respondióle Don Quijote-, -y agradezcoos de veras
el gusto que me habéis dado - con la narración del cuento".

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