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martes, 28 de abril de 2015

Carta 14 a Quijote

29 - Abril - 2015
Estimado Quijote:
Siguen culpando a la pastora Marcela de la muerte de Grisóstomo, en esta ocasión es Ambrosio -amigo de él- quien la acusa. De otro lado está a punto de celebrarse el entierro y todavía no sabemos nada de ella. ¿aparecerá en cualquier momento? ¿sabremos al final lo que ocurrió exactamente entre los dos?, chi lo sa. Habrá que practicar la paciencia -cosa que a mi me cuesta muchisísimo- , y ver qué ocurre en el próximo capítulo.


Una cosa, querido Quijote, me encanta la descripción tan poética que haces de Dulcinea. Miguel de Cervantes decía de sí mismo aquello de :

"Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo"

¡Qué puñetas!, pues yo creo que tu creador sí que fue un buen poeta aunque no triunfara ni en la poesía ni en el teatro, géneros, en vuestra época, de mucho más prestigio  que la novela. ¿Sabes?, en mi mundo esto funciona al revés, pues es la novela el género que está de moda, el teatro triunfa poco -es caro ir- , y la poesía ha quedado prácticamente en desuso. Mi opinión, por lo que hace a la poesía, es que la gente al leerla no la entiende, se fustra por ello, y la echa a un lado. Y ¿sabes porqué  la gente no la entiende?,  pues porque muchos poetas no quieren, o no saben, hacer lo que es más difícil para un artista a la hora de crear, que es transmitir lo profundo de lo sencillo, como tan bien hizo el gran poeta Antonio Machado, y muchos otros.


Y hablando de Antonio Machado, quiero contarte algo acerca de él que yo no supe hasta este pasado verano cuando fui a Colliure -un precioso pueblo de la costa francesa- y visité su tumba.Y es que ésta fue pagada gracias a una recolecta que inició allí mismo el gran violonchelista catalán Pau Casals -compositor de "El cant dels ocells", obra reconocida internacionalmente como el himno de la paz-, y que el terreno fue cedido por el ayuntamiento de Colliure.

Y ¿por qué está enterrado Antonio Machado en Colliure?, me pregunté yo ¿es que era Colliure su lugar de veraneo?, pensé. Nada de eso, Quijote, la pura realidad es que llegó allí -exhausto, tras tres o cuatro noches sin dormir, y con una grave pulmonía- huyendo de España, como muchos intelectuales que fueron perseguidos tras la Guerra Civil por apoyar la II República. Llegaron a Colliure él, un hermano suyo -con su mujer-, y Ana, su madre, y a las tres semanas de estar alojados todos en el Hotel Quintana, Antonio Machado falleció, tres días antes de que muriera su madre. Como no tenían ni para comprar un trozo de tierra en el cementerio de Colliure -España no reclamó, entonces, sus restos-, unos amigos de  Mme. Quintana les prestaron un hueco en su panteón familiar. Años más tarde - en 1957- , llegaría la recolecta que inició Pau Casals, que no quiso correr con los gastos él sólo porque sabía que había otras personas que también querían colaborar, como Juan Ramón Jimenez, Albert Camus  o René Char, entre otros.
                                                             
                                                   


Las últimas palabras que el gran poeta pronunció antes de morir fueron: "Merci , Madame", pues la señora Quintana los alojó gratuitamente en su Hotel, y "Adiós, madre". Sus sueños de libertad murieron cerca del mar y lejos de su querida patria, aunque sus versos perdurarán en el tiempo como ha perdurado la historia de tu vida, mi caballero, porque las cosas buenas, buenas de verdad, son eternas.

Un abrazo  

*Odette*

Cap. 13

De camino hacia el entierro - los cabreros y Quijote
vieron venir hacia ellos - a un grupo de seis pastores
y a varios caminantes. - Hablando supieron todos
que todos se encaminaban - al entierro de Grisóstomo,
por lo que marcharon juntos. - Tras largas presentaciones,
uno de los caminantes - le preguntó a Don Quijote
el porqué en tierra pacífica - iba armado de aquel modo,
a lo que éste respondió : - "Debido a mi profesión
tengo que andar así. - El regalo, el reposo
y el buen paso se inventó - para el blando de la Corte;
pero la inquietud, las armas - y el trabajo es para el hombre
que es caballero andante, - que es lo que es un servidor",
"¿Y qué es eso, caballero?", - preguntó en tono burlón,
Vivaldo, a Don Quijote. - "Pues es la famosa Orden
de aquellos hidalgos nobles - que en tiempos de Lanzarote
y en tiempos del rey Arturo, - eran conocidos como
los de la Tabla redonda. - Dicha Orden se instauró
para luchar en ayuda - de los más menesterosos",
dijo Quijote, orgulloso. - Vivaldo, el muy socarrón,
con su burla prosiguió: - "Paréceme, buen señor,
que usted ha practicado - una de las profesiones
que presentan más penúrias ; - más penúrias que la Orden
de los frailes de Cartuja". - "Quien pone en ejecución
lo que su capitán manda - no hace menos que el hombre
que, como capitán, manda. - es decir, los religiosos
con paz y sosiego piden - al cielo, en sus oraciones,
la armonía de la tierra; - y los caballeros somos
los que luchamos por ello. - Somos ministros de Dios
que a cielo abierto luchamos, - mientras que el monge, en reposo,
reza debajo cubierta. - Somos necesarios todos,
aunque, a decir verdad, - es mucho más trabajosa
la tarea del soldado - que la de los religiosos.
Porque además del trabajo, - si uno llega a emperador
por el valor de su brazo - y no tiene encantador
que le ayude en su ascensión, - sus deseos quedan rotos
y su esperanza engañada". - "De ese parecer soy yo
-replicó el caminante-, - pero ahora quiero, señor,
que me hable de su amada, - pues de esta profesión
se dice que es obligado - entregar el corazón
a alguna hermosa dama". - A lo que dijo Quijote:
"Su nombre es Dulcinea; - su patria es el Toboso;
su calidad, de princesa, - sus cabellos son de oro;
su frente, campos Elíseos: - sus ojos, como dos soles;
sus cejas, arcos del cielo; - sus mejillas, cual las rosas;
y sus labios, dos corales", - Mientras escuchaban todos
como Don Quijote hablaba - de su amada y señora,
vieron que de las montañas - bajaban veinte pastores.
Estos llevaban, en andas, - al fallecido Grisóstomo, 
que iba cubierto de flores - y llevaba alrededor
libros y algunos papeles. - El amigo de Grisóstomo,
que se llamaba Ambrosio, - díjoles asi a todos:
"En ese cuerpo, señores, - hubo un alma que adoró,
pero que fue desdeñado; - que a una fiera rogó,
que importunó a un mármol, - que tras el viento corrió,
que gritó a la soledad - y a la ingratitud sirvió,
de quien alcanzó por premio - ser de la muerte despojos,
en la mitad de su vida, - a la cual una pastora
le dio este triste final". - "No dé al olvido, señor,
los escritos de su amigo, - pues así quedará en todos
más latente la crueldad - de esta malvada pastora",
advirtióle el caminante - al amigo de Grisóstomo
cuando vio que éste abrasaba - los papeles del pastor.
Antes de abrasarlos todos - a Vivaldo le entregó
la "Canción desesperada", - y al caminante pidió
que la leyera en voz alta - para que supieran todos
lo que su amigo sintió, - antes de morir de amor.

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