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jueves, 7 de mayo de 2015

Carta 15 a Quijote

08 - Mayo - 2015
Estimado Quijote:
Por fin ha aparecido Marcela, la pastora criticada, para defenderse, y una de las cosas que ha dicho a su favor es que siempre fue sincera con Grisóstomo; jamás le dio falsas esperanzas. Mucha gente debería de aprender de su honesta conducta, pues en las relaciones de pareja, en general, abunda el engaño.



En ocasiones cuesta ser sincero, pues es difícil decirle a una buena persona que nos quiere de verdad que nosotros no sentimos lo mismo, por ejemplo. También cuesta terminar una relación cuando nos damos cuenta de que ya no sentimos por nuestra pareja lo que deberíamos de sentir, y entonces muchos hacen lo peor: seguir con esa persona  -por lástima, por no estar solos, por costumbre, por dependencia económica, emocional...-, hasta que se cruza en su camino la persona que les hace vibrar de verdad y luego ya no les importa ni la lástima ni nada. Cortan por lo sano y se quedan tan anchos, excepto los más cobardes y los más egoístas, que empiezan una doble vida llena de más engaños. 


Te aseguro, querido Quijote, que quienes hemos estado en ambos lados -que hemos dejado y nos han dejado-  preferimos, al menos yo, la sinceridad, por más que duela. Pues fastidia mucho que no te quiera quien tú quieres que te quiera  -vivan los trabalenguas-, pero más fastidia que te diga que te quiere, cuando no es verdad. Por ello, por ser sincera, aplaudo a Marcela y en cuanto a Grisóstomo, ese es otro tema. Superar un rechazo amoroso no es fácil, como no lo es superar ninguna situación difícil, e incluso límite, que nos pueda tocar vivir. Ahora me viene a la mente el caso de Luís Roldán, exdirector de la Guardia Civil en España.


El sr. Roldán fue encarcelado durante 15 años, 10 de ellos en régimen cerrado, es decir, aislado, y si no enloqueció ni se suicidó fue gracias a la lectura y a la escritura, que fueron su refugio. El escritor Sanchez Dragó ha editado un libro: "La canción de Roldán. Crimen y castigo", basándose en la lectura del diario que escribió en la cárcel. Roldán fue condenado por robar dinero, mucho dinero, vale, pero ¿era realmente necesario maltratarlo así?. Yo creo que igual que se abolió la pena de muerte en España, también deberían de prohibirse esos largos períodos de aislamiento, pues no dejan de ser otra pena de muerte pero de más lenta y larga agonía.

En fin, mi caballero, te dejo en la buena compañía de tu escudero para que vayas en busca de Marcela, esa auténtica mujer  a la que todos y todas deberíamos de admirar e imitar.

Un abrazo

*Odette*

Cap. 14

Al terminar de leer - la "Canción desesperada"
apareció de repente - la pastora criticada
y cuando Ambrosio la vio - le preguntó, indignado :
"¿Vienes a ver, por ventura, - a éste pobre miserable
a quien tu crueldad mató, - o a pisar arrogante
su desdichado cadáver?". - "Sólo vengo a contar
a los que aquí están presentes - el porqué no soy culpable
de la muerte de Grisóstomo. Y ésta es la única verdad:
yo no tengo obligación - de amar a quien me ama.
Aunque lo hermoso sea amable, - éste no está obligado,
por ser bello, a amar - a todos los que le amen.
Y aún quiero decir más: - si es feo el que ama
yo podría aborrecerlo - o aborrecerlo igual,
aunque fuera el más bello, - puesto que no corre igual
la hermosura y el deseo. - El amor que es de verdad
no se puede dividir - y no se puede forzar,
pues ha de ser voluntario. - Y aún otra cosa más:
si hubiese nacido fea - ¿me tendría que quejar
del hombre que no me amara?. - Mi belleza fue un regalo
que el cielo me ofreció, - ¿soy por ello tan malvada?.
la belleza en la mujer, - que es de condición honrada,
es como el fuego apartado - o como la aguda espada:
que ni él quema ni ella corta, - si se mantiene alejada.
La honra y las virtudes - son los adornos del alma,
sin las cuales la belleza, - no es hermosa de verdad.
Si yo soy mujer honesta, - ¿por qué por ser estimada
tengo que corresponder - a la intención del que ama
y perder mi honestidad, - sin estar enamorada?.
Yo nací en libertad - y vivo en la soledad
de estos campos y montañas. - Yo soy fuego apartado
y espada puesta lejos - y no fue mi crueldad
lo que mató a Grisóstomo - ni lo fue mi falsedad,
puesto que le fui sincera. - Lo que lo mató en verdad
fue su propio porfiar. - Yo no aborrezco a nadie
ni tampoco quiero a nadie, - no solicito a nadie,
ni me entretengo con nadie; - me entretiene cuidar cabras,
conversar con las zagalas - y vivir en las montañas".
Díjoles Marcela a todos - antes de volver la espalda,
sin  querer oír respuesta. - Don Quijote de la Mancha
dijo entonces, en voz alta: - "Marcela ha sido muy clara
y el que se atreva a seguirla - conmigo habrá de luchar,
pues una mujer que vive - con intención tan honrada
en lugar de perseguida - debe de ser estimada".
Todos le obedecieron - y cuando fue acabado
el entierro de Grisóstomo - de allí todos se marcharon.
Todos menos Don Quijote, - que deseando encontrar
a la pastora Marcela - para poderla ayudar
en lo que le hiciera falta, - se fue con Sancho a buscarla.

4 comentarios:

  1. Me nace una maravillosa sonrisa, que anclada en mi alma renació de la ilusión por verte creer en el amor... Muchísimas Gracias

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