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sábado, 23 de mayo de 2015

Carta 17 a Quijote

23 - Mayo - 2015
Estimado Quijote:
Tengo que confesarte que éste es uno de los capítulos que más me han divertido. La escena que se desarrolla en la habitación de la venta es muuuuy buena.  Esa escena, en la que entre todos la liáis parda en un momento, me ha hecho reír hasta llorar. Sus piezas encajan a la perfección, como en un puzle, y está tan bien descrita que no hace falta ni echar mano a la imaginación para verla con claridad, ¡qué gran genio que es Miguel de Cervantes!


Una persona que nace con ese don, el de saber hacer reír a los demás es un héroe y ¿sabes?,  hoy me apetece hablarte del gran héroe de mi infancia, y que todavía lo es: mi primo Tito. Yo era una mocosa de nueve años cuando él enfermó de leucemia, y al poco tiempo murió, tenía diecisiete años.

Imposible olvidar su infinita paciencia conmigo cuando después de jugar un buen rato con todos sus primos pequeños, iba yo y le pedía una voltereta más, y otra y otra... Ni cuando íbamos al campo de picnic familiar y nos paseaba a todos en su vespino. Me acuerdo que esperaba impaciente mi turno y cuando me tocaba, al fin, me sentía la niña más feliz del mundo yendo en moto con él.



¿Sabes?, en unas vacaciones de verano se disfrazó de mujer, con peluca, tacones y hasta se puso tetas ¡qué gracioso que estaba!; era el alma de las fiestas. Tito era un joven guapísimo, buen estudiante, deportista, familiar, muy amigo de sus amigos y un alma tan sensible que de niño lloraba viendo la procesión de Semana Santa, me contó una vez  su madre  -mi "Tieta Carme"-, que ya descansa junto a él.

Ahora, con la perspectiva de los años, pienso que Tito nació para hacernos felices a todos y vaya si lo consiguió, aunque su paso por la tierra fuera tan injustamente breve como una estrella fugaz. Afortunadamente pude despedirme de él   -en la clínica en la que estaba ingresado-  y aquél día mis padres me dieron el encargo de entregarle el regalo que le habían comprado. Se trataba de una preciosa cartera de piel para que pusiera en ella el carnet de conducir que, de haber vivido, se habría sacado a la primera, estoy segura de ello.

Antes de entrar en la habitación me ataviaron con una bata, un gorro y unas pantuflas de papel  -no pregunté porqué, estaba tan impaciente por verle...- , y al entrar fui corriendo a sentarme junto a su cama. Hablamos poco, no hacía falta hablar más, le ayudé a abrir su regalo, pues a él le costaba un poco, me dio un caramelo, se lo agradecí, y me sonrió. Podía haber llorado entonces -pues tenía motivos para ello- , sin embargo sonrió , y me hizo sonreír a mí.

Querido Quijote, ese fue y es mi gran  héroe : Tito, la persona que más me hizo reír de niña, la que nunca se cansó de jugar conmigo  -y eso que yo era una incansable y revoltosa niña que no paraba quieta ni un  instante-  y sobretodo fue la persona que me enseñó que nada ni nadie tiene el poder de borrar mi sonrisa, pues la suya no logró borrarla  -al menos, ante mí-  ni la estúpida leucemia que se lo llevó.


Así que, mi caballero, un besote muuy grande para tí y para todos los héroes del mundo que habéis nacido con el don de saber hacer reír a los demás -también a Pedro Ruiz, a quien este año han entregado el Quijote al espectáculo ¡bien! ¡te lo mereces, Pedro!-, pues sin vosotros la vida sería de lo más gris, os lo aseguro.

*Odette*

Cap. 16

Al entrar en la posada - el ventero preguntó
a Sancho por las heridas - que traía su señor,
a lo que el escudero - respondió que él y Quijote
se cayeron de una peña. - La ventera lo curó
con ayuda de su hija - y luego, ésta y Maritornes,
que era la moza asturiana - que servía en la pensión,
fueron al  camaranchón - y sobre un colchón roto
echaron un par de sábanas, -en donde  se echó Quijote,
al tiempo que Maritornes - preguntaba a Sancho el nombre
de su maltrecho señor. - "Su nombre es Don Quijote,
Don Quijote de la Mancha - y sepa que mi señor,
caballero aventurero, - es de su fiel condición,
el más fuerte y el mejor". - Maritornes, muy curiosa,
le pidió a Sancho Panza - que le contara más cosas
sobre la caballería, - y así Sancho prosiguió:
"Pues sabed, hermana mía, - que esto es una cosa
que en dos palabras se ve, - una es emperador
y la otra apaleado; - hoy es pobre mi señor
y mañana tendrá reinos - para dar a un servidor.
Poca suerte hemos tenido - desde el comienzo hasta hoy,
pues lo que ocurre es que a veces - uno busca una cosa
y se encuentra con otra". - Don Quijote despertó
y, oyendo a su escudero, - a la ventera augurió :
"Por haberme alojado - en su castillo, señora,
sepa que es venturosa - y para que mi persona
no parezca envilecida, - por la alabanza propia,
dejaré que mi escudero - siga hablando de quien soy".
Las tres quedaron confusas - al escuchar las razones
de aquel caballero loco - que, cuando llegó la noche,
la venta alborotó... - Maritornes concertó
refocilar a un arriero - cuando se durmieran todos,
pero como el arriero - dormía en la habitación
de Don Quijote y de Sancho, - ocurrió lo que ocurrió :
mientras todos dormitaban - Don Quijote imaginó
que la princesa iría - a confesarle su amor,
y estando en estas quimeras - que Quijote imaginó,
la asturiana arribó. - Don Quijote la sintió,
sus dos brazos le tendió - y la moza Maritornes,
que caminaba a tientas, - con Quijote se topó.
Éste la asió fuertemente, - a sentarse la obligó
y luego, la acarició. - Quijote vio en la moza
la princesa del castillo - en el que se hospedó
y no aquella Maritornes - que era llana de cogote,
que medía siete palmos - de los pies a la cachola,
que era de un ojo tuerta - y no muy sana del otro
y que olía muy mal. - Con voz baja y amorosa
se acercó a su princesa - y gentilmente susurró :
"Aunque mi voluntad quiera - satisfaceros a vos
es del todo imposible, - pues ya tengo una señora
a la que ofrecí mi fe". - Maritornes, con congoja,
intentaba desasirse - pero no lo consiguió
y el arriero, al sentir - que  Don  Quijote habló
tuvo celos y se fue - junto al lecho de aquel loco
para ver si Maritornes - refocilaba con otro,
faltando así a su palabra. - Cuando el arriero vio
forcejear a la moza - el brazo enarboló,
le dio una gran puñada - a Don Quijote y saltó
luego sobre sus costillas. - El lecho al suelo cayó,
se despertó el ventero, - por el ruido que se armó,
y éste cogió un candil - y fue hacia la habitación.
Al ver allí al ventero, - Maritornes se asustó
y a la cama de Sancho - que aún dormía, se acogió.
El ventero la buscó, - Sancho Panza, que creyó
tener una pesadilla, - a Maritornes le dio,
y ésta al verse atacada - por Sancho, se defendió.
Al final, el escudero,  - de su sueño despertó
y comenzaron los dos - una pelea graciosa.
El ventero fue hacia ella - creyendo que era la moza
la culpable del follón - y el arriero se lanzó
a salvar a Maritornes. - Éste a Sancho le dio,
Sancho le daba a la moza, - y ésta a Sancho pegó,
al tiempo que el ventero - le daba a Maritornes.
Cuando el candil se apagó - diéronse todos a todos,
hasta que un cuadrillero, - que pasaba allí la noche,
se despertó por el ruido. - El cuadrillero, un hombre
de la Santa Hermandad, - su media vara asió
y con su caja de títulos - hacia el follón caminó.
"¡Ténganse a la justicia!" - advirtióles éste a todos
en la negra oscuridad.  - Topó entonces con Quijote
y al ver que no se movía - por hombre muerto lo dio,
creyendo que entre ellos - se hallaba quien lo mató
"¡Miren que no huya nadie, - que aquí ha muerto un hombre!",
vociferó el cuadrillero. - Aquello sobresaltó
a todos los que allí estaban -  y la pelea acabó.
Y mientras que el cuadrillero - en busca de luz salió,
todos desaparecieron, - todos menos Don Quijote
y su escudero Sancho - que a causa del dolor
no pudieron escapar - del follón que allí se armó.

2 comentarios:

  1. Hola! gracias por linkear al blog, pero podrias corregir la imagen!
    http://imagenestiernasgratis.com/wp-content/uploads/2012/02/Ni%C3%B1a-besando-al-payaso.jpg

    Saludos!

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    Respuestas
    1. Sí, tengo que hacerlo, gracias por avisarme. Voy muy liada y tengo el blog algo olvidado. En cuanto pueda me pongo a corregir imágenes. Gracias por leerme y sobretodo por el comentario, pues sé que me leen en diferentes partes del mundo pero nunca recibo comentarios, así que gracias por el tuyo.

      Un saludo

      Maite

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