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sábado, 30 de mayo de 2015

Carta 18 a Quijote

30 - Mayo - 2015
Estimado Quijote:
El bálsamo Fierabrás, como vinagreta para aliñar ensaladas, estará estupendo, seguro, pero para beberlo así, a palo seco ¡puag! ¡qué asco! ¿no?. No me extraña que tu escudero casi se muera al tomar ese brebaje, y no porque no le aprovechara por no ser caballero, como tú le dices.

Sancho Panza es el gafe de éste capítulo, sin lugar a dudas, pues no le pueden pasar más cosas al pobre. ¿Sabes?, lo de su manteamiento me recuerda al que también le hicieron hace unos años a Pep Guardiola, el entrenador de fútbol que hizo ganar al Barça la Copa de Europa. Aunque hay diferencias entre los dos manteamientos, pues en el de Pep no hubo manta y fue un motivo de celebración, agradable para él, y sin embargo el de tu escudero, en el que sí hubo manta, fue una mala pasada para el pobre, que todavía no se había repuesto de los efectos causados por el bendito bálsamo.

              




Y ¿qué es el fútbol?, te preguntarás, pues es un juego de pelota  -de balón pie-  en el que dos equipos se enfrentan para marcar goles en la portería contraria que, lógicamente, está bien protegida por su guardameta.  A mí el fútbol no me gusta, pero he visto algún que otro partido y lo que he hecho entonces ha sido fijarme más en la expresión de los perdedores que en la de los ganadores, siempre lo hago, quizás por aquello de aprender a perder, la gran asignatura pendiente que debería de implantarse en todas las escuelas -desde párvulos- y en las universidades, como asignatura obligatoria. En una ocasión me llamó la atención ver el rostro completamente descompuesto del futbolista Cristiano Ronaldo, uno de los mejores jugadores del mundo, pues ahí me di cuenta de que vive tan intensamente el triunfo como la derrota. Me imagino que el arte de saber perder será el de la habilidad que tenga luego cada uno para no quedarse ahí eternamente.


¿Sabes? ¿Quijote?, yo siempre he criticado a los futbolistas por lo mucho que cobran por sólo chutar una pelota, es cierto, pero hoy también me pregunto:  ¿y los Reyes?, que lo son sólo por ser hijos de Reyes ¿no es injusto que vivan a cuerpo de Rey sin haber hecho nada por merecerlo?. Al menos los futbolistas han trabajado duro y están en donde están por ellos mismos, y no por ser hijos de sus padres. Querido Quijote, igualmente seguiré criticando a los futbolistas por cobrar demasiado, a pesar de que se hayan ganado su puesto  -que no es el de salvar vidas como  el trabajo de un cirujano, no nos engañemos-,  pero hoy me apetece decir algo más a su favor, algo importante: y es que gracias a ellos muchísimas personas del mundo se reúnen en familia , con amigos..., para ver el fútbol, y por un momento se olvidan de sus penas, vibran viendo jugar a sus futbolistas favoritos y sobretodo, pasan un buen rato juntos, y eso es fantástico.

En fin, mi caballero, ya sabemos que las injusticias seguirán existiendo, pero buscar su parte positiva  -cuando la hay-, al menos reconforta ¿no te parece?

P.D. Permíteme, querido Quijote, que pida algo a los lectores de este blog, a ver si alguno de ell@s me puede echar un cable. La cuestión es que quiero leer la obra completa del astrónomo francés Camille Flammarión (1842-1925), para hacer un estudio sobre ella. Sé que escribió cerca de 50 libros, pero sólo tengo 2 :"Dios en la naturaleza" (que fue de los primeros que escribió) y "La muerte y su misterio" (es de lo últimos que escribió y lo que tengo es un ampilo resumen de 64 páginas). ¿Alguien de vosostr@s tiene alguno más, para prestarme?, yo pago los portes, por supuesto, ¿o sabe en dónde los puedo encontrar?. Gracias de antemano por vuestra colaboración.
Os paso mi mail de contacto: maitelucas1970@gmail.com.

Un abrazo a tod@s

*Maite* ( Ya sabes, mi caballero, que este es mi verdadero nombre. Un abrazo y hasta pronto)


Cap.17

"Voy a contarte un secreto", - díjole Quijote a Sancho,
"y es que este castillo - creo que está encantado,
pues cuando vino anoche - la princesa a encontrarme
para confesar su amor, - la mano de un  gigante
me asentó una puñada; - algún moro encantado
debe guardar el tesoro - de su hermosura radiante
y ten por seguro, Sancho, - que para mí no la guarda".
"Ni tampoco para mí", - respondióle Sancho Panza,
"pues más de trescientos moros - anoche me aporrearon.
¡Ay, desdichado de mí ;- no soy caballero andante,
ni lo pienso ser jamás - y sin embargo me cabe,
de todas las malandanzas, - a mí siempre mayor parte".
"No tengas pena, amigo", - díjole Quijote a Sancho,
que ahora mismo haré - el bálsamo Fierabrás,
para que pronto sanemos". - Mientras ellos dos hablaban
apareció el cuadrillero - con un candil en la mano,
para así iluminar - al hombre asesinado.
"¿No será ese el moro?", - preguntó Sancho, angustiado.
"Es imposible, amigo, - sábete que el encantado
no se deja ver de nadie", - respondióle a éste su amo.
"¿Cómo se encuentra buen hombre?" - preguntóle al entrar
el cuadrillero a Quijote. - Y el caballero andante,
creyendo que era aquél - el que le dio la puñada,
lo trató de majadero. - Al verse tratar tan mal
el cuadrillero le dio - con el candil en la cara
y luego de allí salió. - Y Quijote mandó a Sancho
que se fuera enseguida - a por un poco de sal,
a por un poco de aceite, - a por vino y a por algo
de romero para así, - poder al fin preparar
aquél bálsamo dichoso. - Una vez listo el brebaje
Don Quijote lo probó, - comenzó a vomitar,
luego empezó a sudar, - y se tuvo que acostar.
Cuando despertó y se vio - aliviado de aquél mal,
se vio sano y se dijo - que con el mágico bálsamo
ya podría pelear, - sin tener temor al mal.
Y por eso su escudero - la mezcla quiso probar,
aunque cuando la bebió - le sentó al pobre fatal.
Entre bascas y desmayos, - maldecía, congojado,
el bálsamo y al ladrón - que se lo había dado.
"Seguro que éste licor - no te ha aprovechado
por no ser un caballero", - díjole Quijote a Sancho.
Y éste , muy indignado, - cuando fuéle a contestar
comenzó a desaguarse, - y a sudar y a trasudar
durante casi dos horas. Quedó el pobre al final
tan molido y quebrantado - que no podía ni andar,
pero como a su amo - de pronto le vino en gana
reanudar el viaje - que había comenzado,
sin fuerzas tuvo que aunar - el valor que aún le quedaba,
para poder caminar. - Sin pagar su hospedaje
Don Quijote se marchó - e imitando a su amo,
tampoco Sancho pagó. - En la venta, que se hallaban
gente alegre y maleante, - al ver lo que allí pasaba,
fueron a holgarse con Sancho. - Y así, mientras que su amo
ya se había marchado, - Sancho Panza fue manteado
en el corral de la venta. - Quijote escuchó gritar
a su escudero y fue - de nuevo a la posada
para ver lo que ocurría. - Al acercarse al corral
y ver a su escudero - que subía y bajaba
por el aire con gran garbo - y de forma apresurada,
se quedó el hombre pasmado - y, aunque se sintió indignado
cuando vio que a su amigo - lo estaban manteando,
no negó que fue gracioso - el ver a Sancho volar.


2 comentarios:

  1. Me encanta, Maite. Solo he leido 3, he pensado en leerlas poco a poco, ya que tengo unos días libres y será una buena forma de repasar el Quijote. Gracias por haberme recordado lo divertido que es.
    María

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    Respuestas
    1. Me alegro de que te guste María. Disfruta de la playita y nos vemos pronto. Un beso

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