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domingo, 3 de enero de 2016

Carta 31 a Quijote

03 - Enero- 2016
Estimado Quijote:
Aunque a tu escudero le de rabia, me parece muy honesto por  tu parte que le dijeras la verdad a la princesa Micomicona: que matarás al gigante que pretende usurpar su reino, pero que no puedes casarte con ella porque ya estás enamorado de Dulcinea. Como Sancho Panza va a lo que va, no tiene ningún reparo en afirmar que es mucho más bella la princesa Micomicona que Dulcinea. Con tal de que te cases con la princesa para que así seas rey del reino Micomicón y que luego a él le hagas marqués, tu escudero sería capaz de mandarte al mismo infierno, ya le vale.


¿Sabes qué te digo, querido Quijote?, que ya que Sancho Panza tiene tanto interés en ser marqués, pues que mate él al gigante y que se case él con la princesa, y así en lugar de ser marqués será rey ¡mucho mejor para él! ¿no? Que tu escudero ya está casado, pues que se divorcie, que en la vida hay que tomar decisiones y todo no se puede tener.

En eso de tomar decisiones, unos dicen que lo que hay que hacer es escuchar lo que te dice la mente y otros que hay que seguir al corazón. ¿Qué hago yo?, bueno, primero te contaré lo que he hecho siempre: vivir siguiendo los dictados de mi corazón. ¿Si me ha ido bien?, pues no siempre, para qué te voy a engañar. Y ¿qué hago ahora?, pues lo mismo, querido Quijote, sigo escuchando a mi corazón. Por eso el pasado 20 de diciembre  -en las elecciones para elegir al  nuevo presidente de España- voté a Pablo Iglesias. De momento no tenemos presidente, pues ningún partido sacó la mayoría absoluta para poder gobernar, pero el de Pablo Iglesias : Podemos, quedó muuuy bien, tratándose de un partido que es prácticamente nuevo. Mi enhorabuena para él y para su equipo.


Cuando publiqué la primera carta de este blog hubo personas que me dijeron: "Lo único que no me gusta es que te metas en política". ¿Sábes, Quijote?, la política es para los políticos, yo no puedo meterme en política porque ni me interesa ni la entiendo y me aburre tanto como la música clásica. Pero lo que sí me interesa y haré es apoyar a las personas que intentan, de corazón, -sean políticos, profesores, amas de casa, médicos, actores... - cambiar el mundo, hacerlo más justo. A esas personas, como Pablo Iglesias o Ada Colau (Alcaldesa de Barcelona), las respeto, las admiro y las seguiré apoyando siempre, porque son Quijotes tan auténticos como lo eres tú, mi caballero.

P.D. Permíteme, querido Quijote, unas palabras de agradecimiento a los lectores de éste blog. Cada vez sóis más las personas que leéis las "Cartas a Quijote" y eso, a la vez que me emociona y me anima, también me hace sentir más responsable. El país que más lo lee, después de España, es Rúsia, seguido de EEUU y de Israel. Gracias a tod@s, de verdad, y disculpad las faltas de ortografía o de puntuación que seguro que hay, pues ya sabéis que estoy aprendiendo. Y una última cosa, queridos lectores: animáos a participar en el blog escribiéndole a Quijote alguna carta. Sólo la tenéis que mandar a mi mail - maitelucas1970@gmail.com -  y yo se la haré llegar mediante este blog. Gracias de antemano por vuestra colaboración.

Un abrazo a tod@s y hasta pronto

*Odette*/Maite*

Cap.30

"El que hizo esa fazaña - fue mi amo", dijo Sancho.
"No eres más que un majadero", - respondióle, enojado,
Don Quijote a su escudero, -"pues yo hice lo que manda
la Orden de caballería, - que tú nada sabes, Sancho,
de aquesta profesión". - Dorotea, con donaire,
volvió a hablarle a don Quijote - de su don para calmar
un poco el desasosiego - y luego, tras escucharla,
Don Quijote le pidió - que le diera más detalles
acerca de su pesar, - y ella comenzó a inventar:
"Me llamo Micomicona - y soy huérfana de padre
y de madre, que eran reyes - de Micomicón, mi patria.
Desde que soy desvalida - por la muerte de mis padres,
un descomunal gigante, - llamado Pandafilando
de la Fosca Vista, está - dispuesto a usurpar
mi reino si no decido - ir con él hacia el altar,
cosa que no quiero hacer.- Como bien dijo mi padre,
que era docto en artes mágicas - y vio todo esto antes
de morir, para salvar - el reino estoy obligada
a pedirle a usted el don, - ya que según él su fama
es, de sobra, la mejor. - Y también dijo mi padre
que si usted, caballero,  - después de haber degollado
a Pandafilando quiere - luego conmigo casarse,
yo con gusto he de aceptar". - "¿Qué te parece eso, Sancho?
¿no te lo decía yo? - ¡ya hay un reino que mandar
y reina con quien casarme!" - díjole Quijote a Sancho,
y éste, loco de contento, - dio zapatetas al aire
y fue hasta la princesa - Micomicona a hincarse
de rodillas ante ella - para besarle las manos.
La locura de Quijote - y la simpleza del criado
eran tan grandes que hicieron - reír a los que allí estaban.
"¡Oh, valerosa señora!", - dijo Quijote a la dama,
juro matar al gigante - con los filos desta espada
pero, si luego usted quiere - que con usted yo me case,
me tendré que negar que - yo ya estoy enamorado
de la sin par Dulcinea..." -  Y al oír aquesto, Sancho,
tanto se enojó que dijo: - "¡No tiene juicio cabal!
¿es por dicha más hermosa - Dulcinea que esta dama?
No, por cierto, que yo sé - que no le llega al zapato
de la que está delante. - ¡Cásese con esta dama
y tome usted ese reino - que se le viene a las manos
y una vez que sea rey - y que a mi marqués me haga,
que el diablo se lleve - lo que le viniere en gana!".
Al oír tales blasfemias - de Sancho Panza a su dama
Don Quijote enfureció - y le pegó tales palos
que dio con él en el suelo, - diciéndole así, al rato:
"Eres un villano ruin, - bellaco descomulgado;
¿no sabéis que si no fuere - por el valor que mi dama
infunde en mi brazo yo - no podría ser capaz
de matar ni una pulga?" - Sancho quiso reparar
el mal que hizo Don Quijote - y dijo de su estimada:
"Respecto a la hermosura - de entrambas no digo nada,
puesto que yo nunca he visto - a su Dulcinea amada".
"¿Cómo que tú no la has visto?", - díjole entonces su amo,
"¿pues no acabas de traerme - un recado de su parte?",
a lo que respondió Sancho: - "No la he visto tan despacio
como para poder ver - y poder examinar
su belleza tan de cerca, - pero en general, mi amo,
me parece que está bien". - Y Quijote dijo a Sancho:
"Ahora te disculpo y pido - que perdones el enfado
que te he dado; que el primer - movimiento no es en mano
del hombre, amigo Sancho". - Y luego hicieron las paces
y Don Quijote pidióle - a Sancho que se apartaran
los dos algo adelante, - para así poder hablar
de la carta a Dulcinea. - "Echemos, ahora, Sancho,
ya pelillos a la mar - y dime, sin más tardar,
¿dónde estaba Dulcinea? - ¿cómo y cuándo la hallaste?
¿qué hacía?¿qué dijiste? - ¿qué te respondió mi amada?
¿qué rostro hizo al leer - mi apasionada carta?
y ¿quién te la trasladó?" - "Señor", respondióle Sancho,
si va a decir verdad, - nadie trasladó la carta
porque la olvidé en la sierra, - pero aunque la llevara
no me habría hecho falta - que nadie la trasladara,
pues la aprendí de memoria - cuando la leyó en voz alta,
antes de que yo partiera". -  "Y ¿aún la recuerdas, Sancho?",
preguntóle Don Quijote. - "No, señor", respondió Sancho,
"porque después que la dije - en Toboso a un sacristán
para que la trasladara - se la entregué a su amada,
y luego ya la olvidé - ¿para qué iba a recordarla?".

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