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domingo, 14 de febrero de 2016

Carta 34 a Quijote

14 Febrero - 2016
Estimado Quijote:
La novela titulada "El curioso impertinente" cuenta lo que ocurrió entre dos amigos: Lotario y Anselmo. Este último le pidió a Lotario que sedujera a su  esposa para así asegurarse de que la mujer con la que se había casado era tan perfecta como parecía, y la más fiel. Al principio Lotario se negó, pero acabó aceptando al ver que aquello no dejaba vivir a su amigo.

El plan era el siguiente: Anselmo se ausentaría de su casa durante unos días y, en su ausencia, Lotario iría cada día a comer allí para hacerle compañía a su mujer y para cuidar de la hacienda. Así se lo dijo Anselmo a Camila, su mujer.

Total, que a los cuatro días de ir a comer a casa de Anselmo, Lotario se anamoró de Camila y entonces le vino el siguiente dilema: ¿qué hago? ¿me retiro, o me lanzo y le declaro mi amor?, y acabó haciendo esto último. A lo que Camila reaccionó retirándose, y escribiéndole una carta a su marido.



A ver, querido Quijote, aquí la única persona que ha actuado de forma sensata es Camila. A ellos dos les daba yo un par de tortas, una a cada uno: a Anselmo por no saber valorar la joya que tiene a su lado y a Lotario por meterse en tal fregao. Pues como dicen, en la vida hay que evitar los siguientes accidentes geométricos: los círculos viciosos, las mentes cuadradas y los triángulos amorosos.

No sabemos cómo terminará este embrollo; de momento tenemos a Lotario con el corazón partido, a Camila sorprendida, y de Anselmo no sabemos nada. Lo que está claro es que pase lo que pase ya nada volverá a ser lo mismo entre ellos, pues cuando se rompe la confianza entre dos personas también se rompe algo en sus corazones. Algo que ni el tiempo ni la voluntad podrá ya soldar.


¿Sábes, querido Quijote?, yo soy de una forma de ser que me cuesta poco perdonar a las personas que me han herido e incluso puedo mantener una relación cordial con ellas enseguida, pues olvido pronto y no soy rencorosa. Pero cuando la persona que me ha herido es alguien querido por mi  -como una pareja, un amigo, o un familiar-, entonces es distinto. Le perdono, por supuesto, pero no puedo olvidar su traición.

En fin, ya te contaré el desenlace del triángulo amoroso entre Lotario, Anselmo y Camila. Tú sigue descansando, mi caballero, y que tengas dulces sueños.

P.D. Querido Quijote, hoy es el dia del amor y quiero dedicarle unas palabras a mi padre, que perdí hace 20 años. "Papa, a pesar de las diferencias que tuvimos, te quiero, y necesito darte las gracias por todo lo bueno que me diste, que fue mucho. Crecí escuchándote tocar el piano y cantar como un ángel, fuíste la banda sonora de mi niñez. Tú me enseñaste a rezar, a ir en bici, me forrabas los libros del cole, me cantabas a menudo esa canción de "Maite, mi dulce Maite...", me hacías esas buenísimas tortillas de ajo y perejil que nunca más he comido y me decías siempre, tras yo decir una palabrota: sé bien hablada, pues la educación te abrirá o te cerrará puertas. Me llamabas cariñosamente: Maitona y entre muchisísimas cosas más, me regalaste la novela del "Quijote" en cuanto te dije que quería ser escritora. Gracias por todo lo que me diste, papa, te quiero"



Un abrazo

*Maite*/*Odette*

Cap. 33

La novela titulada - "El curioso impertinente",
cuenta una extraña historia - que ocurrió en Florencia
entre dos grandes amigos, - que eran Lotario y Anselmo.
Anselmo se desposó - con una bella doncella
que se llamaba Camila, - pero éste, al parecer,
no se sentía feliz - al lado de su mujer
porque en sus pensamientos - le fatigaba un deseo
fuera de uso común.  - Al final acudió un día
a confiarle a su amigo - que su extraño deseo
era sólo el de saber - si su estimada mujer
era tan buena y perfecta - como a él le parecía
y que quería ponerla  - a prueba por confirmarlo.
Por ello pidió a Lotario - que fuese él el instrumento
de tan raro experimento - y que adulara a su mujer,
para así poder saber - si ésta era honesta
de la cabeza a cos pies, - pero Lotario, después
de haberlo escuchado, - dijo con espanto a Anselmo
que eso él no lo iba a hacer. - "O no me conoces bien
o yo a ti te desconozco, - pues es raro que desees
que yo sea el instrumento - de tan raro experimento.
Si en él te fuera el perder - la honra o la vida mesma
yo por tí me arriesgaría, - pero el caso no es aqueste.
Si sabes que tu mujer - es honesta y prudente
¿qué te empeñas en buscar? - Dime, querido Anselmo:
si el cielo o la buena suerte - señor te hubiera hecho
de un finísimo diamante, - ¿sería justo poner
el diamante entre un yunque - y un martillo por saber
si es tan fino como dicen? - Pues haz cuenta, amigo Anselmo,
que Camila es un diamante, - ¿para qué quiéres poner
esta gran verdad en duda? - Sábete que la mujer
es animal imperfecto - y no se le han de poner
embarazos en que luego - tropiece y pueda caer,
sino que hay que quitarle - todo los impedimentos
del camino para que - alcance con ligereza
la perfección que le falta, - que consiste en la honradez.
La buena mujer es como - espejo claro y luciente
que está sujeto siempre - a empañarse con cualquier
aliento que le toque, - y por eso hay que tenerla
como si fuera reliquia - y cuidarla con esmero,
y adorarla y no tocarla. - ¡Oh, Anselmo!, advierte
que tienes poco a ganar - y muchísimo a perder",
díjole para acabar - Lotario a su amigo Anselmo,
a lo que éste respondió: - "De tí depende que enferme
o que sane deste mal - que mi corazón padece,
y es muy fácil ¡Oh, Lotario! - lo que tú tienes que hacer.
Yo quedaré satisfecho - sólo con que tú comiences
a adular a mi mujer - y ella demuestre que tiene
la entereza que esperamos". - Lotario, a regañadientes,
decidió al fin complecer - a su gran amigo Anselmo
cuando vio que el pobre estaba - a punto de enloquecer
por aquel deseo extraño. - Decidió ausentarse Anselmo
unos días de su casa - y díjole a su mujer
que el tiempo que él estuviese - ausente iría a comer
su gran amigo Lotario, - para acompañarla a ella
y para cuidar la hacienda. - Y lo que ocurrió fue que
en los tres primeros días - Lotario estuvo en silencio,
pero el callar de las lenguas - hizo que el pensamiento
discurriese y contemplara - la bondad de la mujer
y aquella extrema belleza, - que enamoraba a cualquiera.
Fue por eso que Lotario - pensó en no ir a comer,
pero se lo impidió el gusto - que hallaba en poder verla,
que por más que intentó - no sentir aquel contento
no lo pudo remediar, - y un día, de repente,
pudo más aquél contento - que su amistad con Anselmo
y decidió que a Camila - contaría su querer.
Entonces se acercó a ella - y, con gran delicadeza,
le habló de su amor por ella - y Camila, al no saber
lo que debía de hacer, - se retiró y después
envió a un criado - a que fuera a darle a Anselmo
una carta que ella misma - le escribió desta manera...


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