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viernes, 24 de junio de 2016

Carta 40 a Quijote

24 - Junio - 2016
Estimado Quijote:
El nuevo huésped de la venta  -ese tipo leonés vestido de moro-  os contó su historia y resulta que veintidós años atrás su padre les dio a escoger  -a él y a sus dos hermanos- entre las tres siguientes profesiones: servir a Dios  -en la iglesia-, dedicarse al comercio, o servir al rey  -en la guerra-. El escogió éste último camino, pero tuvo la mala suerte de caer prisionero de Uchalí  -rey de Argel-, que le llevó a bogar a su galera.


Mira, querido Quijote, que cada cual sirva a quien quiera, eso está claro, pero yo ni "harta vino" iría a servir al rey, que él a mí no me ayuda a llegar a fin de mes, ni me ayuda a nada. Y ya nos contará ese pobre hombre si le ayudó su rey a él a salir de aquella galera. y por lo que hace al tema de servir a Dios, te contaré lo que le ocurrió a mi abuelo materno: Tomás Serra Picas, por no querer seguir el camino que le propuso su padre, el de servir a Dios.

Mi abuelo Tomás, en lugar de hacerse cura, decidió casarse con quien luego sería mi abuela: Miguela Garre  -una guapísima y elegante mujer, hija de un oficial de la guardia civil-  y por ello José María Serra, el padre de mi abuelo Tomás -un prestigioso pintor y escultor catalán de principios del s. XX- le desheredó y le cerró todas las puertas aquí. Entonces, mis abuelos maternos, junto a su primera hija  -Carmen-, que nació en Barcelona y era entonces una niña, empezaron un largo periplo en busca de trabajo por todo el país, coincidiendo con los duros años de la Guerra Civil.


Una vez terminada la guerra, un primo de mi abuelo Tomás  -que era jesuíta-  le encontró un trabajo en Caracas y se fue para allá. Marchó solo,  pues mi abuela  -con los cuatro hijos que tenían entonces- no se atrevió a cruzar el charco, pero gracias al dinero que él les fue mandando desde allí lograron vivir sin estrecheces.

Mi abuelo Tomás era un hombre de letras  -fue maestro y traductor de libros, y sabía hasta el esperanto-  y allí, en Caracas, fue crítico de cine y también trabajó como asesor del presidente que había entonces allí  -el Sr.Caldera- , ayudándole a preparar sus discursos. Vino a España en contadas ocasiones y yo sólo le vi una vez. Tendría yo entonces unos ocho años aproximadamente y le recuerdo alto, muy alto, y serio, muy serio; ahora pienso que quizás más que serio estaría triste, no sé. Lo que sí sé es que me habría encantado tenerle cerca de mi, primero porque era mi abuelo y después porque él es la única persona de letras que hay en mi familia y habría aprendido tanto de él...


Querido Quijote, por razones familiares que ya te contaré un día al oído, no he podido acceder al legado literario de mi abuelo  -que murió en Caracas cuando yo era una niña-, y por eso hoy, desde aquí, quiero pedir algo muy especial: si alguien supo de él, le leyó, trabajó con él, fue su amigo, o simplemente le conoció, que me lo diga, por favor, me haría muuuy feliz. Y  ojalá, mi caballero, que pronto, muy pronto, pueda contarte más cosas acerca de él.

P.D. Te mando dos cartas de golpe porque hasta agosto o septiembre no podré escribirte, pues ando bastante liada en algo que te contaré en breve...

Un abrazo

*Odette*

Cap. 39

"...Nací en León y fue - mi padre un gastador
y un liberal por haber - sido soldado de mozo,
que en la escuela soldadesca - el franco se hace pródigo
y el mezquino se hace franco. - Esta mala condición
no le fue de buen provecho - y un día nos llamó
a sus tres hijos a solas - y nos dijo éstas razones
que os diré a continuación: - "Quiero deciros que no 
conservo bien vuestra hacienda - y como vosotros sóis
lo que más quiero en el mundo, - he decidido una cosa:
como ya estáis en edad - de elegir profesión
lo que he pensado es - hacer de mi herencia cortes,
que van a ser cuatro partes, - las tres que os daré a vosotros
y la cuarta que será - para sustentarme yo
en los días que me queden. - Pero os pido un favor,
y es que cuando tengáis - el dinero que os toca,
sigáis luego un camino - de los que os diré ahora.
Casa real, mar, o iglesia, - son las mejores opciones
para valer y ser rico - y lo que deseo yo
es que uno siga las letras, - la mercancía, el otro, 
y que alguno sirva al rey - en la guerra, porque no
es fácil ir a servirle - en su lujosa mansión,
y la guerra no enriquece - pero da fama y valor".
Tras escuchar a mi padre - cada uno decidió:
yo opté por ir a la guerra - y servir al rey y a Dios,
el menor siguió las letras - y el mediano decidió
viajar hacia las Indias. - Después de venderlo todo,
mi padre nos abrazó, - nos echó su bendición
y, entre lágrimas de todos,  - de los tres se despidió.
Ahora hace veintidós años - que me marché de León
y en todo aqueste tiempo - no sé lo que le ocurrió
a mi estimada familia, - pero lo que a un servidor
le ocurrió fue lo siguiente: - de un capitán famoso
alcancé a ser alférez - y en cuanto hubo ocasión
también capitán fui yo. - Papa Pío Quinto unió
a Venecia con España - en la liga que luchó
contra el Turco, que era el gran - enemigo de los dos,
y al enterarme que era - el general de la unión
Don Juan de Austria, hermano del - rey de aqueste servidor,
decidí luchar con él - y servir a  mi señor.
Para la criastiandad fue - aquel día muy dichoso,
pues se desengañó el mundo - del grandísimo error
en que estaba al creer - a todos los turcos como
los seguros ganadores, - pero entre tanta gloria
yo tuve la mala suerte - de caer aquella noche
prisionero de Uchalí, - rey de Argel, que me llevó
a bogar a su galera. - Entre otros también cayó
Don Pedro de Aguilar, - soldado, poeta y hombre
singular, que hizo allí - dos sonetos que ahora
os los voy a recitar - por saberlos de memoria,
y por el gusto que dan". - Cuando el cautivó nombró
a Don Pedro de Aguilar, - Don Fernando miró a todos
y le preguntó al cautivo: - "¿Qué se hizo de ese hombre?",
a lo que él le respondió: - "A los dos años huyó,
pero no sé a ciencia cierta - si la libertad logró".
"La logró, dijo Fernando, - pues mi hermano vive ahora
dichoso junto a sus hijos - y junto a su bella esposa".
"Pues me alegro por Don Pedro, - que no hay contento mayor
que el de volver a ser libre - después de estar en prisión",
aseguróle el cautivo. - Y, entre tanta emoción
Fernando dijo al cautivo - que él también en su memoria
recordaba los sonetos - que su hermano escribió,
por lo que el cautivo dijo - que siendo así era mejor
que los recitara él. - A lo que éste asintió
y, con visible emoción, - los sonetos recitó...

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